domingo, 12 de enero de 2014

Mi historia "brillante"

No tendría ni 14 años cuando yo ya usaba maquillaje. Las chicas a esa edad quisiéramos vernos mayores. Veía con ilusión la cosmetiquera de mamá, y le pedía con frecuencia que me comprara alguno de esos productos. Luego, llegó el terrible acné. Una tragedia! Si lo que yo quería era verme mayor y hermosa! Pero no sabía que el acné común que suelen tener los adolescentes, puede empeorar con el mal uso del maquillaje. Empecé a usar el maquillaje para cubrir todos los granitos, usaba toneladas de maquillaje, el cual al cabo de unas horas convertía mi rostro en una piel de apariencia grasosa. Esto me significaba cubrir con más "polvo matificante" esa grasa... y todo fue un círculo vicioso: más maquillaje, más grasa, más acné... y claro más depresión.

Luego de unos años, conforme disminuyó el acné y aprendí a usar el maquillaje, mi imagen cambió. No solo hablo de la imagen que ven los demás, sino de la que yo misma veía de mí. Lo que aprendí en el camino de esa experiencia fue:

*Aunque la piel del rostro tenga acné, necesita de una crema hidratante diaria (aunque suene contradictorio, esto evita que el maquillaje tenga apariencia grasosa luego de un tiempo).
* Tener manos limpias (o brochas bien lavadas) para maquillarse. El acné se agudiza por infecciones al tocar el rostro con las manos llenas de bacterias.
* No rascar o apretar la piel.